Sus colaboradores, más conocidos como sabios y adivinos, le dijeron que su pedido era imposible de cumplir, que sólo los que moraban con los dioses podían resolver tal asunto. Es así, que fastidiado el rey, mandó a matar a todos sus “sabios y adivinos” y es entonces dónde aparece el hombre expresado al principio, más conocido como Daniel, quien le rogó al rey que le diese un día para poder revelar el sueño y la interpretación.
Daniel, volvió a dónde se encontraban sus amigos, y les comentó lo sucedido. Sus amigos entristecidos exclamaron ¿Qué vamos a hacer? Daniel les dijo que debían confiar. Él oró a Dios y le rogó por la interpretación, y Dios le respondió.
Ya en la corte, el rey le pregunto si él tenía el poder de descifrarle e interpretarle su sueño, a lo cual respondió: “El misterio que el rey demanda ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revelará los misterios…”
La historia finaliza mostrando al rey dando honores a Daniel y aceptando la divinidad de Dios. Por su parte, es interesante que Daniel reconoce que tal situación es imposible de resolver, pero que existe un Dios que todo lo puede. De la misma manera quiero que entiendas que no existe enfermedad tan fuerte que Dios no pueda curar, no existe relación tan destruida que Dios no pueda reconciliar, no existe vicio tan arraigado, que no puedas vencer!
No olvides que hay un Dios en los cielos…
*Esta historia se encuentra en Daniel 2
"Hay un Dios en los cielos" esa frase lo llena todo, es cierto...cómo cambiarían las cosas si recordáramos constantemente eso.
ResponderEliminarMuy esperanzador
¡Cuánto ganaríamos si recordáramos día a día que no luchamos solos, sino que el Dios más poderoso que cualquier cosa o ser está buscando desesperadamente ser nuestro aliado, y resolver nuestras problemas!
ResponderEliminarHermosa reflexión.