martes, 15 de junio de 2010

Jesús camina sobre el agua

45En seguida obligó a sus discípulos a subir en la barca para ir delante de él a Betsaida, en la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 46 Y habiéndose despedido de ellos, se fue al monte a orar. 47 Al caer la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. 48 Viendo que ellos se fatigaban remando, porque el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche, él fue a ellos caminando sobre el mar, y quería pasarlos de largo. 49 Pero cuando ellos vieron que él caminaba sobre el mar, pensaron que era un fantasma y clamaron a gritos; 50 porque todos le vieron y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos y les dijo:"¡Tened ánimo! ¡Yo soy! ¡No temáis!"51 Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento. Ellos estaban sumamente perplejos.

Si bien esta historia tuvo su importancia en ese preciso instante, pues los discípulos necesitaron de Jesús para poder salir adelante. Esta historia puede trasladarse hasta nuestros días; pues en todo momento nos toca estar en medio de peligros como aquella barca se encontraba en medio del mar. En reiteradas ocasiones nos tocan vivir situaciones que hacen tambalear nuestra vida, pero que gratificante es comprender que en esos momentos es Jesús quien se acerca hacia nosotros como lo hizo esa vez. Y no solo nos brindará ánimo, sino que al entrar en nuestra vida, encontrará la solución a nuestros problemas y por consiguiente nos llenará de su paz.

miércoles, 28 de abril de 2010

Cuestión de Actitud...

Esta mañana me encontraba en la Facultad de Teología cursando la cátedra de Culto y Adoración dictada por el doctor Daniel Plenc. En la clase un alumno propuso una comparación la cual quiero exponer a continuación pues presenta una importante lección espiritual:

En la Biblia encontramos dos historias similares de dos mujeres que tuvieron el mismo problema, pero sus actitudes fueron diferentes, y por lo tanto, sus resultados también.

En primer lugar, tenemos la situación de Sarai, esposa de Abram, a quien Dios le prometió una gran descendencia (Gén. 15:4-5). A partir del capítulo 16 de Génesis podemos notar que Sarai, decide hacer caso omiso a la promesa de Dios de otorgarle un hijo y frente a su problema, la esterilidad, le propone a Abram que tome por mujer a su sierva Agar para así lograr tener un hijo. ¿Las consecuencias? Abram tiene un hijo, el cual causará muchos problemas, tanto él como su descendencia al pueblo de Dios. Por otro lado, Abram tuvo grandes problemas conyugales debido a la poligamia.

En segundo lugar, tenemos la historia de Ana, quien también era estéril, pero que frente a su problema decidió recurrir a Dios, depositarle su problema y esperar una respuesta. ¿Cuál fue el resultado? En 1°Samuel 1:19 encontramos que Dios se acuerda de su pedido, y no solo le concede un hijo, sino que tal hijo llega a ser un gran profeta de Dios.

¿Conclusiones? Si bien es claro que más allá del error que cometió Abram al tener un hijo con Agar Dios cumplió su promesa otorgándole a Isaac (Gén.18), también es claro que tanto Abram como su esposa Sarai tuvieron que cargar con las consecuencias de tomar decisiones paralelas a la obra de Dios.

En contraste, se puede vislumbrar como Ana llevó su problema y su deseo de tener un hijo hasta Dios, confiando que Él haría lo más adecuado. Cabe destacar que la vida de su hijo Samuel fue, es y será una carta leía por el mundo, la cual nos demuestra una gran lección: No dudemos en llevar nuestros problemas, temores y pesares a Dios, pues Él es la gran solución.

“Encomienda a Jehová tu camino, confía en Él; y Él hará” Salmos 37:5

lunes, 26 de abril de 2010

Más que un tesoro...

En el Segundo libro de Reyes a partir del verso seis en adelante encontramos una historia bastante particular. El rey Ben-adad pone sitio a la ciudad de Samaria, lo cual resulta en una gran hambruna. Tal es el hambre que la cabeza de un asno y el estiércol de paloma pasan a formar parte de la alimentación del gentío y de su comercialización. El autor del libro para demostrar la cruda realidad que se vivía presenta un hecho en el cual dos mujeres ofrecen a sus hijos como alimento, pero solo una cumple con el trato. Pasan los días y no parece haber otro destino para el pueblo que su posterior destrucción.

Es precisamente en ese momento donde se clarifica la obra de Dios, pues cuatro leprosos no teniendo que comer y al borde de la muerte deciden arriesgarse por completo e ir al campo enemigo en busca de ayuda. En su asombro encuentran el campamento de los sirios completamente deshabitado y lleno de tesoros y alimento. ¿Qué había ocurrido? Como dicen los versículos 6 y 7: "...el Señor había hecho que los sirios oyeran estruendo de carros, ruido de caballos y estrépito de gran ejército. Así, se habían levantado y huido al principio de la noche, dejando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba. Habían huido por salvar la vida."

La historia continúa diciendo que los leprosos entraron en la primera tienda, comieron y bebieron y escondieron el oro y la plata que encontraron, pero al mirarse entre sí se dijeron los unos a los otros: "No hacemos bien. Hoy es día de buena noticia, y nosotros callamos." Inmediatamente fueron a su pueblo y dieron aviso de lo acontecido.

Mi reflexión es clara y sencilla. Si realizamos una comparación entre el texto y nuestra vida encontramos que el diablo ha sitiado este mundo, la gente se alimenta tanto física y espiritualmente en penosas condiciones y Dios ha intervenido en la historia de manera milagrosa. Pues El nos ha regalado un tesoro mucho más precioso que el oro y la plata el cual nos conduce a la salvación.

En discordancia, nosotros estamos obrando como los leprosos en su primer instancia. Pues recibimos un Tesoro relacionado con la vida eterna, pero no lo estamos compartiendo como debiéramos. Si tan solo fuéramos consientes de la situación que al mundo le toca vivir, si razonáramos entendiendo que de él depende la salvación del mundo nos diríamos unos a otros: ¡No hacemos bien. Hoy es día de buena noticia, y nosotros callamos!

Dios nos ayude a proclamar su mensaje de salvación con más fervor sabiendo que estamos en un tiempo de vida o muerte. Dios los bendiga.